La película japonesa Koneko Monogatari, más conocida como "Las aventuras de Chatrán" o simplemente "Chatrán", fue estrenada en su país de origen en 1986, pero fue a fines de 1998, tras su estreno a nivel internacional (donde fue presentada bajo nombres tan disímiles como "A Kitten's Story" y "The Adventures of Milo and Otis"), que este film logró una repercusión masiva. Un poco para bien, y mucho para mal. Y eso que para su estreno mundial fue reeditado, se eliminaron escenas y se intentó "occidentalizar" añadiendo una narración en off de Dudley Moore.
Estrenada en Argentina en enero de 1989, esta película dirigida y guionada por Masanori Hata fue realizada a partir de cientas de horas de filmación tomadas durante un período de cuatro años. La trama cuenta la historia de un gato dorado de nombre Chatrán, que vivía en una granja junto a su mamá, sus pequeños hermanos y el perro Pousquet, su mejor amigo.
Pero la historia se pone "intensa" cuando Chatrán, jugando con Pousquet, se esconde en una caja a orillas de un río y la corriente lo arrastra. De ahí en más la película muestra el viaje de Chatrán y Pousquet, quienes enfrentan diversos peligros, se pierden y se reencuentran, y hasta cuenta con una escena en la que luego de ser el salvado por el can, el gato ningunea al perro y se va con su novia. Tras lo anterior, el perro ya "hasta los huevos", decide abandonar al felino. Posteriormente nos enteramos que tanto Chatrán como Pousquet forman cada uno una familia y finalmente se reencuentran. Un canto a la vida.
Hasta ahí lo "aceptable" del film, la otra parte empieza apenas la película fue lanzada por primera vez. Varias organizaciones defensoras de los derechos de los animales denunciaron crueldad con los animales durante el rodaje y propiciaron un boicot al film aduciendo la supuesta muerte de más de 20 gatos durante la producción. Posteriormente distintas organizaciones intentaron determinar si estos rumores eran verdad, pero los productores japoneses negaron toda información.
Más allá de esto, resulta insólito pensar que un adulto tras ver el film no se haya percatado del maltrato que sufrieron los animales en pos de la película, es más: con solo ver un par de escenas es más que perceptible. Tal vez a algunos pueda parecerle tierno, por ejemplo, que un cangrejo agarre con sus pinzas el hocico de un gato pero al no haber "efectos especiales" es más que evidente que el felino no disfrutó del momento, y eso por no hablar de la famosa escena de la cascada. ¿Se supone que la hicieron con animación computarizada?. Que se puede decir entonces del enfrentamiento entre el perro y el oso, escena que sufre constantes cortes de imágenes para intentar evitar que parezca demasiado cruel. Lamentablemente tampoco lo lograron.
En medio de la polémica, los productores de la película reconocieron que 14 gatos cumplieron la
función de "dobles" para determinadas escenas, aunque no se hicieron cargo de ninguna muerte. Se habla también de que el papel de Pousquet fue "interpretado" por doce perros. Por otra parte, los más paranoicos detractores del film aseguran que 65 gatos murieron durante el rodaje. Lo cierto es que aunque nunca pudieron confirmarse los fallecimientos felinos todas las escenas de riesgo se cortan abruptamente, intentando no mostrar demasiado y son muchos los momentos en que queda en evidencia que la acción no puede haber terminado sin que al menos un animal haya resultado lastimado. Por eso mismo, "Las aventuras de Chatrán" no contiene la clásica leyenda "ningún animal fue maltratado durante el rodaje de esta película".
Lo cierto es que Koneko Monogatari fue una de las primeras cintas de los 80 protagonizada casi íntegramente por animales, aunque el nivel del film y el evidente maltrato animal, la ubican muy por debajo de otras películas del estilo, como por ejemplo El Oso. Vaya uno a saber por que aún hoy algunos la consideran tierna, sobre todo por que no son pocos los niños que al ver las imágenes inmediatamente lloran. Igual, más allá de tantas cuestiones negativas, cabe destacar que la película logró imponerse en la memoria popular al acuñar la frase "este/a tiene más aventuras que Chatrán". Y está todo dicho.
Si por algo se caracterizó la década de los 80 fue por la gran cantidad de films protagonizados (o co) por animales y particularmente, por monos.
Esas aventuras y comedias para pasar el rato que tantos padres eligieron alquilar en video para entretener a sus hijos en el fin de semana.
La idea era siempre la misma: poner a simios en situaciones insólitas, fuera de lo común y vestirlos de forma graciosa. Otra técnica era explotar la supuesta inteligencia de los simios.
Esta última temática se ve en el paradigmático film simiesco "Proyecto X". La película, de 1987 y dirigida por Johnatan Kaplan, trata sobre el cadete de la fuerza aérea Jim Garret (Matthew Broderick) que es castigado por mala conducta y recibe el encargo de cuidar a unos chimpancés, actividad clave para llevar a buen puerto el misterioso Proyecto X, un plan del que se habla mucho pero del que en realidad se dice más bien poco. La curiosidad de Jimmy lo lleva a descubrir que se trata de un proyecto militar donde los chimpancés se están entrenando en los simuladores de vuelo con el fin de ser utilizados en la guerra. Más allá de los monitos vestidos de pilotos, Proyecto X es una crítica a la experimentación con animales, cosa que no muchos niños habrán llegado a captar.
Este film es no solo un clásico moneril, sino del videoclub, de los micros de larga distancia y de las tardes de Sábado de Telefé, categoría que la pone al nivel de "Juegos de Guerra".
Otra cinta que sigue los lineamientos es "Going Monkey!" (1981), en la cual Oscar (Tony Danza) debe cuidar a 3 orangutanes por tres años para obtener cinco millones de dólares de herencia su padre. Bien de los 80, bien comedia pedorra, bien de monos.
Miles más de la misma tónica se hicieron en esa década, pero vale rescatar dos de los 90 que resultan muy simbólicas.
Ed (1996) protagonizada por Matt LeBlanc, cuenta la historia de un chimpancé que llega a jugar en la tercera base para un equipo de Baseball. No tiene sentido agregar más.
Cerrando nuestro repaso de Monkeys Films está "Dunston llega" (1995) con un para nada despreciable elenco, compuesto por Faye Dunaway (Bonnie y Clyde, Chinatown), Jason Alexander (Seinfeld), Rupert Everett (Shakespeare Enamorado), Paul Reubens (Pe Wee Herman), y un orangután. La película trata sobre un orangután que se pierde en el elegante Hotel Majestic la tarde en que se celebra la fiesta de sociedad de la temporada. "Mi colega Dunston presenta una aventura fantástica sobre la vida en un gran hotel y cómo las cosas se ponen patas arriba con la llegada de un invitado inesperado", dicen algunos aunque otros creemos que se trata simplemente de "otra película de monos".
Y este mal, este terrible mal, vuelve a darse de vez en cuando, aunque actualmente esta siendo reemplazado por films de animación digital (del tipo de "Madagascar"). Aunque, reconozcámoslo, un animal hecho por computadora no tiene la misma gracia que un mono en pañales. Ni en pedo.
Parece que en algún momento entre las décadas de los 70 y los 80, tener un caballo Falabella era "lo más", incluso algunas personas los paseaban por las veredas céntricas (las platenses, por lo menos) cual si fueran perros. Pero: ¿qué es un Falabella? Es un caballo miniatura, pero aunque por su altura lo parezca, no es un pony. Es un animal creado para ser doméstico, o sea: un caballo doméstico. Su nombre se lo debe al argentino Julio César Falabella, que en su rancho desarrolló la cría. La altura de estos "caballitos" no suele exceder los 76 cms. El más pequeño fue una yegua que sólo medía 51 cm y pesaba 13 kilos. Según parece, aunque ya no está más "in", esta raza de caballos auténticamente argentina todavía se sigue criando y vendiendo a todo el mundo. Por tan sólo 1000 pesitos, cualquiera puede tener su caballo de jardín. Eso sí, ni sueñen con que los animales tengan cría, ya que se esterilizan antes de que el comprador se los lleve para evitar la competencia en el negocio: ¡eso es lo que demuestra que es un invento argentino!

Quién sabe qué habrá sido de Jorge Cuttini. ¿Habrá muerto? ¿Estará vivo? Grandes incógnitas sin respuestas ya que es imposible conseguir información sobre él, y mucho menos una foto... (hasta ahora).
Lo cierto es que Jorge Cuttini supo descollar allá por fines de los 80 con su afamado zoológico. Amante de los animales, lugar que supo ocupar como referente en la Argentina durante algún tiempo, Jorge solía participar de "La noche del domingo" de Sofovich. Siempre llevaba algún animal exótico al programa, aunque uno debería decir que los animales más exóticos eran los que pulseaban o rompían barras de hielo en el ciclo de Gerardo.
El afamado zoológico de Cuttini era un predio cercano a Luján, en donde la gran mayoría de los animales estaban sueltos. Esto último era su mayor atracción, pero a la vez terminó por ser lo que hundiría a Cuttini. El 8 de octubre de 1988, un nene de 7 años metió la mano en una jaula para darle un sandwich a un oso (por eso la foto), el cual le arrancó el brazo izquierdo. "El nene sintió cuando el animal le arrancó el brazo, arriba del codo. Se lo devoró. Si no, lo hubieran podido injertar", fue la alegre descripción de uno de los testigos. 15 años después, un juez de Primera Instancia condenó a Cuttini y al Estado Nacional a reparar ese hecho con una indemnización de un millón de pesos.
Por otra parte, según los comentarios de los empleados del actual zoológico, Cuttini trasladó su emprendimiento a Ezeiza, después de que un elefante habría aplastado y matado a una mujer. Este hecho nunca llegó a darse a conocer.
Pero quizás la anécdota más brillante en la breve estadía de Cuttini por la vida pública sea la que refleja su otra cara: tiempo después alquiló a uno de sus monos para una publicidad de Pepsi; el animal se puso violento en el medio de la filmación y Cuttini, desesperado, sabiendo que podría ocurrir algo similar a lo del oso, habría sacado su revólver y asestado nueve balazos al pobre simio. Como si esto no fuera poco, ¡¡¡luego lo remató a culatazos!!!
Se dice que a raíz de este último hecho el zoológico fue clausurado por maltrato y mala alimentación de los animales por la Fundación Protectora de Animales. Después de eso, nunca se supo más nada de él hasta el fallo de la indemnización dictado hace dos años y confirmado en el 2006. Quién sabe dónde andará Cuttini: tal vez esté viviendo en una selva rodeado de animales, o a lo mejor se lo comió un oso...
Actualización: Jorge Cutini desarrolló un seguro para las pistolas Glock

